Educar con límites desde el amor… ¡Es posible!

Educación con límites

Hablamos de límites a todas horas: hay que poner límites a los hijos, queremos límites en el trabajo, “estoy al límite”, tenemos limitaciones personales… parece que el tema no es tan sencillo y en todo caso es más fácil siempre ponerles que cumplirles.

En educación y crianza, y en la vida en general estamos normalmente entre la tensión de dos polos, la autoridad y la permisividad, sus beneficios y sus perjuicios. Uno de los bloqueos con la palabra límite es que suena a conflicto, a problema, a discusión… y muchas veces lo más fácil es evitar esos momentos y no hacerlo. Pero es que poner límites no es un momento y ¡ya!, no es una foto fija sino más bien una película de momentos de negociación, consideración, cariño, confrontación, amor y firmeza. ES UN PROCESO.

Desde el colegio María Nebrera queremos ofrecer unas pautas a familias y docentes para facilitar este proceso.

  • Vamos a concretar un poco más: ¿Qué es un límite? Es eso que yo como adulto no estoy dispuesto a cruzar o negociar (Ejemplo: salir corriendo en la calle, comer chucherías en ciertos momentos, pegar…). Hay límites muy claros y otros más difusos.
  • ¿Para qué sirven los límites? Pues para dar seguridad y estructura para aprender con libertad. Lo que me limita también me conforma.
  • ¿Cómo ponemos límites? Te sugerimos que utilices este decálogo de criterios:
    • Usa un lenguaje claro y corto.Los gritos no educan
    • Explica la norma que pongas poniendo más atención en la conducta deseada que en la prohibición.
    • Responsabiliza en lugar de culpabilizar. Por ejemplo pregúntale ¿Dónde vas a guardar tus juguetes?, ¿A ver cómo te sientes de bien?, ¿Cómo debes ir por la calle?…
    • Aplica el límite cada vez que se dé la conducta no deseada. Si sólo corregimos esta conducta algunas veces y otras la permitimos no será una forma coherente ni consistente.
    • No repitas mil veces lo mismo. Pierde efecto y genera negatividad.
    • Si te disgustas, no le ataques ni humilles. Por ejemplo hay que evitar frase como ¿Aún no te has lavado las manos? ¡Y a qué esperas, estoy harto de repetírtelo, eres un desobediente!
    • No amenaces ni castigues para que se cumpla el límite como por ejemplo ¡Te voy a tirar los juguetes a la basura si no los recoges! o ¡No irás más al parque!
    • Define rutinas y rituales diarios en un horario constante. “La hora de dormir”, “la hora del paseo”, “el momento de jugar”…
    • Evita abusar del NO. Una lluvia de “noes” les vuelve sordos o al revés, que quieran demostrar más su rebeldía. No se trata de jamás decir que no, sino de usarlo menos sin que pierda su valor.
    • Disfrutar de la educación y los progresos de nuestros hijos-alumnos desde el cariño, la comprensión y la seguridad que les da saber que cuentan siempre con nuestra ayuda.

El saber cómo crear límites y ponerlos en práctica es AMAR. Estamos dotando a nuestros hijos y alumnos de recursos internos que les ayudarán a enfrentarse a las diferentes situaciones adversas que se puedan ir encontrando en la vida y a adquirir autocontrol, ya que sabrán hasta donde llegar sin que les perjudique emocionalmente.

Patricia Illanas, Tutora de 1º de Infantil

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